Prometeo y la Juventud
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Escrito por: Fernando Berroa (ferdinand.a.b@hotmail.com)
La mitología griega nos cuenta la historia de Prometeo: hijo del dios Japeto con Temis, diosa de la justicia. Esta leyenda está hermosamente documentada en la obra dramática de Esquilo, uno de los tres padres del teatro griego junto a Sófocles y Eurípides. En su obra titulada “Prometeo encadenado”, se nos cuenta como el joven Prometeo, en desacuerdo con el estado imperante en el Olimpo y la tiranía de Zeus en perjuicio de los humanos, toma una postura de irreverencia, y en un acto revolucionario, ofrece a los humanos el fuego de los dioses, sin el cual no podrían sobrevivir las inclemencias de la naturaleza.
En esta historia el fuego es una metáfora. Significa liberación, toma de conciencia, democratización del poder y la sabiduría, la amplitud de las prerrogativas que sólo tenían Zeus, como gobernador del Olimpo, y los dioses de su clan, es decir, los poderosos. Como castigo Prometeo fue encadenado y abandonado a la intemperie de una montaña, donde un águila le comía el hígado regenerado día por día en su condición de inmortal. Con la hazaña de liberar la humanidad al poner a su disposición el don del fuego y todo el dolor recibido como castigo, Prometeo se convirtió en mártir.
Siempre que pienso en los problemas que afronta la juventud dominicana recuerdo la historia de Prometeo, y me pregunto: ¿Quién nos infundirá el fuego, la fe, las fuerzas, las energías, el amor, la pasión que necesitamos los jóvenes para reclamar justicia, para hacer de la vida un tiempo digno?
Muchos jóvenes son apáticos a la participación política. No creen en las fuerzas hegemónicas del sistema, los mismos que imposibilitan sus oportunidades de desarrollo, de educarse eficientemente y no tener que emigrar para conseguir un empleo al nivel de su formación. La decadencia moral y la corrupción del gobierno han llegado al extremo. Los actuales protagonistas de nuestros partidos políticos han roto los sueños y esperanzas de los jóvenes dominicanos.
Pero hay jóvenes que ven la política como un espacio desde donde se puede luchar por satisfacer las necesidades sociales. Algunos se involucran en partidos políticos, mientras que otros canalizan sus aportes desde ONGs y otras agrupaciones. Tal es el caso del grupo de jóvenes denominados “Toy Jarto”, quienes han denunciado con valentía el nepotismo y saqueo del erario. Y como este caso hay muchos otros ejemplos del espíritu de participación de la juventud dominicana en este tipo de espacios políticos sin color específico (a favor de la salud, la educación, el sistema judicial, en contra de la corrupción y la impunidad, la protección del medioambiente, etc.).
La institucionalidad del PRD ha sido cuestionada y atacada por el partido de gobierno y sus aliados. Sin embargo, por las características de su organización estructural, ejemplo de democracia, donde convergen todos los sectores y estratos sociales, y de manera muy particular los jóvenes, el PRD es el partido a vencer de cara al futuro. Ningún partido dominicano exhibe una organización institucional como el Frente de masas denominado Juventud Revolucionaria Dominicana (JRD), paradigma de participación política juvenil en Latinoamérica.
Los jóvenes del PRD han asumido su rol político con más energías que nunca. Suscitando una revolución interna que nos remonta a la comparación con las características del PRD tras el derrocamiento del gobierno de Bosch (24 de septiembre de 1963) y las consecuencias del 1965. Recordemos que pasada la Revolución de Abril, Balaguer, candidato de los EEUU, asume la Presidencia en 1966. Lo mismo ocurrió en el certamen del 1970. Proceso en que Juan Bosch impuso la abstención electoral del PRD, previendo fraudes y funestas consecuencias. A partir de entonces se produjo una polarización de los jóvenes del PRD hacia la figura de José Francisco Peña Gómez.
También protagonizaron este movimiento juvenil Milagros Ortiz Bosch, Hatuey Decamps, Ivelisse Prats, Milton Ray Guevara, Tony Raful, entre otros. Básicamente se revelaron en contra de la política pasiva de Juan Bosch y su determinación de “no participación electoral” o abstención de la militancia perredeísta. Esta postura radical terminó con la escisión en la cual nació el PLD en el año 1973.
Pero ya quedaron atrás Trujillo, La Revolución de Abril y los 12 años, los jóvenes de la segunda mitad del siglo pasado no luchaban por lo mismo que los jóvenes de nuestra generación. Los líderes juveniles del PRD: David Collado, Cristian Castro, Wellington Arnaud, Jean Luis Rodríguez, Faride Raful, Nidio Encarnación, Amín Vásquez, por sólo mencionar algunos, buscan reivindicar la imagen de su partido mediante un ejercicio político transparente en pro de satisfacer las incumplidas necesidades sociales.
Muchos de ellos ocupan posiciones importantes en el organigrama del PRD, mientras que algunos tienen la valentía de aspirar a cargos electivos (diputaciones, sindicaturas, regidurías) de cara a las elecciones congresuales y municipales del 2010. Asumir la política de forma activa demuestra que los jóvenes perredeístas quieren ser protagonistas de los cambios que la República Dominicana necesita.
El PRD demuestra ser el más democrático de los partidos dominicanos. El partido en el gobierno atrae a los jóvenes hacia la figura de Leonel Fernández, pero dentro de sus filas la juventud sólo tiene una importancia electoral, no es ni sombra de lo que constituye y significa la Juventud Revolucionaria Dominicana. El PLD tiene una estructura cerrada que gira en torno a su único líder, construyendo en su organización política el triste destino del balaguerismo: con la muerte del líder el partido queda acéfalo e inicia el declive hacia su desaparición.
La actual consistencia del liderazgo juvenil del PRD no ha sido algo fortuito, sino producto de la evolución de dicha organización política. En el PRD, como en todos los partidos, los jóvenes eran utilizados para llenar las guaguas en tiempos de campaña, encabezar las consignas y estribillos de los mítines y caravanas, llevar como atuendo la propaganda, y, como un Cristo de la política local, cargar en sus hombros la bandera del partido. Estos mismos jóvenes se han dado cuenta de la importancia de su rol, han despertado, y al igual que aquellos trinitarios que junto a Juan Pablo Duarte liberaron la patria, aspiran a grandes y elevados propósitos para el bienestar de la República Dominicana. Por más difícil que sea resistir en medio de una lucha política en desventaja para jóvenes y mujeres, han entendido que a pesar del clientelismo al que no pueden jugar: la juventud sí puede!!!
¿Acaso Prometeo ha infundido el fuego en la juventud dominicana? Al menos la efervescencia en el activismo político juvenil está en su mejor momento. Los jóvenes perredeístas tienen la oportunidad de reivindicar su partido, convertirse en verdaderos representantes de las necesidades populares, ser protagonistas de las luchas por satisfacer las necesidades de la mayoría, apegarse a la ética, casarse con la gloria.
Autor
Fernando Berroa


By Politica & Juventud
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