De Al Capone a la Cosa Nostra


Hace varios meses, el tema de la reforma constitucional con ciertos artículos dentro la misma, acaparaba la atención de la población. Recordemos lo del artículo 30, el tema de la privatización de las playas, los temas medioambientales y demás hierbas aromáticas. Se habló mucho sobre el tema, se analizaron varios factores a favor y en contra, pero al final, los congresistas hicieron lo que sus “conciencias” les dictaron.

Comenzó la pelota invernal, el país se sumergió en la diversión, escogidistas gozando (17 años de agonía no es para menos), aguiluchos sufriendo, y todo el mundo preguntándose “¿Dónde está Sobeida?”. Los romanos no se equivocaron… pan y circo para el pueblo. Así llegamos a diciembre, los dos partidos más importantes del sistema buscando elegir su mejores hombres y mujeres para medirse en el ruedo político del 16 de mayo del 2010. Casi todos en el congreso quieren reelegirse y los demás desean ser regidores. Felicidades a Martha Heredia, nuestra Latin American Idol.

Hoy el tema es la Barrick Gold, claro, menos comentada que la cementera aquella que fue vencida por knockout técnico. Hace 7 años, en el gobierno del que muchos llaman PapaH, se firmó un contrato de explotación minera con la Placerdome, y fruto de esto, el país estaba recibiendo hasta hace poco un 25% de las utilidades. Dichos beneficios significarían, en los próximos 6 años, un ingreso de aproximadamente US $1,300 millones para el Estado Dominicano. Sin embargo, ese contrato se ha “renegociado”, bajando los beneficios de las utilidades de un 25% a un 0%, por lo que los US $1,300 millones que el estado dejará de percibir, en una estafa burda que ha sido “autorizada” por las élites de la partidocracia criolla, y nuestros legisladores votaron por lo que sus “conciencias” (cúpula PRD-PLD) les dictaron. Sería bueno escuchar al Ing. Miguel Vargas y al presidente Dr. Leonel Fernández (presidente del PRD y el PLD respectivamente) exponer las motivaciones que los llevaron a bajar “línea” en el congreso para aprobar ese aberrante contrato. Quiero entender la lógica de quitarnos US $1,300 millones a todos los que vivimos y pagamos impuestos en esta bella República Bananera situada en el mismo trayecto del sol. Estoy consciente de que no responderán por eso concluyo con lo siguiente: Al Capone no está muerto sino que vive en nuestro país y al parecer, le gustan las corbatas azules…

Autor
Eduardo A. Peña Blanco
Arquitecto, Asesor Proyectos Inmobiliarios, CEO DHDA Studio Acrhictecture+Design+Media

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