Nuestra Esfera Común


Desde el momento en el que se da inicio al proceso evolutivo, los seres humanos siempre hemos tenido una huella ambiental por la forma de nuestro uso de la biosfera, necesaria para el desarrollo y la supervivencia de las especies.

El desarrollo de la humanidad, ha dejado su impronta a todo lo alto, profundo y ancho de nuestra esfera. Esta, correlacionada de manera muy particular, al desarrollo de su inteligencia, la que le ha proporcionado en las diversas etapas del crecimiento, formas de uso y explotación de los recursos naturales.

En nuestros primeros pasos, nuestra huella ambiental no representaba un peso irreversible para nuestra biosfera. Fácilmente el sistema natural, podía reintegrar nuestros residuos de forma natural al ciclo biológico de la Tierra, reciclando nuestros desechos. Pero en estos momentos, la presión ambiental sobre los recursos naturales, está causando importantes perturbaciones de todos los órdenes.

La curva del desarrollo de la inteligencia de la especie humana, no tiene límites. Es una curva que no tiene un ápice de inflexión descendente; porque cada paso, representa un nuevo desafío para seguir adelantando en todos los aspectos que involucran las variables del desarrollo humano.

A pesar del desarrollo económico, tecnológico y de bienestar que vive la especie humana, en esta etapa de la evolución, no ha podido brindar un bienestar colectivo para todos los huéspedes de la esfera terrestre.

Los parámetros que utilizamos para evaluar el peso de importancia de las cosas, o para evaluar la satisfacción de los seres humanos por cada centavo que invierte en algún producto o servicio, lo obtenemos de la aplicación de las teorías económicas. Aún podemos desarrollar innumerables teorías para medir, plantear y elevar la calidad de vida del ser humano, pero no podemos medir la importancia de la biosfera con exactitud meridiana, por ser un bien común, un bien público, donde a unos les importa, pero a otros no.

Es aquí el principal problema del mal uso de nuestro medio ambiente. La falta de políticas de concienciación para los seres humanos. Donde un mismo sistema es juez y parte para la creación de las leyes de uso y protección de la biosfera; porque eso es lo que tenemos en este sistema que rige los destinos de todos los pueblos del mundo; un sistema desmejorado, que por el dinero es capaz de diezmar la vida misma de su especie.

El ser humano en su afán de mejorar su calidad de vida, ha cometido fallas en la forma como produce sus bienes y servicios. Aprendimos a manejar el fuego, luego descubrimos los buenos usos del carbón. Después, el petróleo se convirtió y sigue siendo la fuente primaria de nuestro progreso tecnológico, pero también de la degradación natural y humana.

Este proceso de estancamiento humano, es producto de la gran maquinaria económica mundial que se ha urdido por medio del petróleo, que si bien es cierto, ha colocado a la humanidad a “otro nivel”, lo ha hecho a un precio muy alto.

Se sabe que este sistema obsoleto, puede ser sustituido introduciendo nuevas formas de producción de energías por medio de un plan estratégico bien elaborado y que mantenga en marcha todas las variables de nuestra gran matriz humana. Tenemos la solución en las manos, pero algunos benefactores, la tiran al abismo.

La tecnología limpia, ha abierto el camino al verdadero desarrollo de la humanidad, brindado a través de los sistemas naturales más simples, la sostenibilidad económica y ambiental. Y lo más importante, puede llegar a la puerta de todos: la energía gravitacional, la energía del hidrógeno, la energía electromagnética, la energía nuclear, etc. todo perteneciente a las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza.

Nuestras acciones como seres humanos, son antinaturales; no tenemos que cortar el fruto que debe caer al madurar; no tenemos que desangrar la tierra para convertir energía cuando la tenemos en todos los rincones; y así un número ilimitado de acciones más, que creemos realizar pensando en nosotros mismos como humanidad, cuando en realidad son acciones antípodas a la naturaleza.

Esperamos, que los nuevos procesos por acontecer, coadyuven a dar el salto quántico a una conciencia clara; un nivel humano donde las guerras, sean un legado de una cultura destructiva ya superada; donde el hambre, sea la lección de lo que puede producir la práctica de antivalores como el egoísmo, el orgullo, la ambición, la dignidad, el odio en todas sus manifestaciones, la degradación de los demás seres vivos y el uso de procesos añosos implantados para el bienestar de particulares, y no para el bienestar de la unidad mundial.

Autor:
Omar Batista

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